viernes, 27 de septiembre de 2013

La importancia de las historias

Series, películas, canciones, libros, videojuegos, manga, anime, novelas... Independientemente del 'formato' en el que veamos o leamos esas historias, todas tienen algo en común o, mejor dicho, un interés común: hacer feliz al público. Para poder explicarme mejor, voy a exponer algunas series, libros o mangas como ejemplo.

Para comenzar, una serie de las grandes, que ahora mismo está al pie del cañón en casi todo el mundo: Cómo conocí a vuestra madre (How I met your mother). No sé a vosotros, pero a mí me ha transmitido muchas emociones. Por un gran lado, la diversión. En esta serie te puedes reír de casi todo o, mejor dicho, estás la mayoría de ella riendo. Ya sea por las 'habilidades' de Barney (If you know what I mean), los fails de Ted, las cursiladas de Marshal, el lado oscuro de Lily o los aspectos canadienses de Robin, cualquiera de ellos te van a hacer reír a base de bien. Por otro lado, la preocupación. Una serie que es capaz de preocuparte en el sentido de que te comprometas con el protagonista (o un personaje determinado) en que le salga bien algo, es una serie que te va a hacer vivir de todo. Te va a hacer vivir con los personajes, pensar como ellos, saber lo que piensa cada uno, imaginar un movimiento o decisión. Como por ejemplo en esta serie, un momento de preocupación que me viene a la mente es la jugada de 'El petirrojo' ('The Robin'). No quiero hacer spoiler a nadie (tampoco creo que lo fuera a hacer) pero en ese momento cualquiera que viera las serie, querría no solo ser Barney, sino hacer que salga bien. Y por no alargar más, pero no por ello el peor lado, la tristeza. No se vosotros, pero llevamos 8 temporadas viendo a Ted fracasar como si no hubiera un mañana.

Para no centrarme en una sola serie, ni en ese formato tampoco, pasemos a los libros. ¿Con qué libro os habéis emocionado más? No especifico la emoción, cualquiera. Ya que es mi blog, os contaré mi caso. No es que sea una emoción muy fuerte, pero si me pasó algo curioso. A mi de nunca me ha 'gustado leer' así dicho. La verdad, es que siempre he preferido las películas. Pero creo que también me ha pasado esto porque nunca he encontrado un libro que me hiciera seguir 'un capítulo más'. Y no lo he encontrado hasta entrar en la mayoría de edad. Para que entendáis mi caso, solo os diré que de pequeño, llegué a ver en el cine la película de El Retorno Del Rey... como trece veces, sin exagerar. He sido un gran fan de este mundillo pero como no sabía que había más de este mundo, no llegué a interesarme. Sin embargo, ya llegando al pasado verano, me enteré del Silmarilion, la Biblia de ESDLA, con perdón. Cuando empecé a leerlo, empecé a entender que en aquel mundo, no existían cosas fantásticas sin más, porque sí, sino que todo tenía su explicación. Los que no sabéis a lo que me refiero pero sí habéis visto las películas, ¿nunca os habéis preguntado por qué solo hay dos magos en toda la Tierra Media? ¿o por qué existen los orcos? ¿y los ents? La respuesta está ahí, en el Silmarilion, una graaaaaaaan, gran respuesta sin duda.

Y para meterme en algo mucho más reciente, el manga. Para los que no sabéis con exactitud lo que es, y para los que sabéis que es algo 'friki' pero seguís sin saber nada, el manga con los antiguos comics, por así decirlo. Como en las series o en las películas, hay mangas de todos los géneros: romanticismo, aventuras, oscuro, demonios, dragones, peleas, deportes, cómicos... Para no acaparar todo el abanico, os voy a mencionar un manga reciente: Bakuman. Puede sonar divertido el nombre. La historia trata, por un lado, de un par de chicos de la escuela que quieren ser mangakas (dibujantes de manga) famosos; y por el otro lado, de uno de los dos chicos, que tiene una grandísima historia con una chica de la escuela a lo largo de la profesión de mangaka. Tampoco me voy a entretener en el argumento, y así dicho no tiene atractivo para empezar a leerlo, pero después de 176 capítulos de amor, enredo, quebraderos de cabeza, alegrías y penas, al acabar el manga, me quedé bastante vacío. No como persona ni nada por el estilo, sino porque no tengo otro manga para reemplazarlo, y porque después de cenar me ponía a leer. Ahora llega ese momento y me quedo en el ordenador, mirando YouTube...

Con todos estos ejemplos, quiero decir que las historias (donde recojo películas, series, mangas, libros...) son capaces de influirnos muchas emociones. Son capaces de influirnos tanto, que podemos cambiar nuestra forma de pensar con respecto a otra persona o forma de actuar. Nos pueden hacer sentir diversión, preocupación, tristeza, emoción, romanticismo... disfrutar, sufrir, llorar, emocionar, ilusionar. Nos pueden hacer sentir cosas que muchas personas querrían probar. Después de analizar esta tema durante un tiempo, decidí que cuando tuviera hij@s, si es que l@s tengo, les inculcaría la rutina y organizar su tiempo (cosa que me encanta) y, aparte de muchas otras cosas, claro está, de sacar un rato para zambullirse en estas historias, en estos mundos.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Problemas de amor

Como muchos sabréis, el amor puede dar muchos quebraderos de cabeza. Hay muchos tipos de amores: correspondidos, no correspondidos, apasionados, apagados, puros, clásicos... Sin embargo, últimamente el amor es algo más intercambiable que un móvil. El amor... el amor... tantas ideas en la cabeza que quiero soltar de golpe... En la vida, hay muchos amores que solo son entretenimientos, compañer@s pasajer@s, algo que se acabará pronto, pero habrá muy pocos, por no decir que solo uno (y si tienes suerte dos) que te harán interrumpir tu ritmo en la respiración, que te obligue a tragar saliba en el momento en que vuestros ojos chocan, rivalizando entre ellos como un duelo por parejas a distancia, como si nada de alrededor importara más que penetrar en las pupilas del otro.

Son estos amores, los que llamo puros, los que de verdad te hacen pensar en la vida. Son capaces de quitarte el sueño, de aparecer cuando menos te lo esperas, de manera instantanea, fugaz; de dejarte sin habla en el campo en el que destacas, de callarte cuando tienes mucho que decir, de sudar en el cuarto más helado... Esos amores son los que verdaderamente te hacen pensar: ¿lo he hecho bien? ¿debería haber dicho otra cosa, o haber actuado de diferente manera? Si por suerte, es correspondido, la alegría es una palabra sin significado alguno comparado con lo que una persona normal puede sentir al saber que es así. Es algo mágico, armónico, que puede mantener a dos personas fundidas en un abrazo por más de catorce horas, o con el teléfono pegado a la oreja por más de cinco. Pero si por desgracia, no es correspondido, no te voy a decir que te olvides. Si algo puedo decirte... será que lo lleves como mejor puedas porque no vas a escapar. Es como aquel sueño que te perseguía en la infancia, como un balón que en el aire sabes que va a caer, una sombra, una prolongación de tí... ¿cómo decirlo? Es parte de tí. Te perseguirá así como lo puede hacer tu sombra, o un brazo tuyo. Este amor te llena los pensamientos, te deja sin sentido, te hunde en lágrimas, te aprisiona en la impotencia, te acosa en la tristeza... Y lo peor de todo, no puedes hacer nada. Al menos a corto plazo. Siempre está la distancia y el tiempo. Pero por mucha distancia que pongas de por medio, por mucho tiempo que pases apartado, tu mente, tus pensamientos, tu imaginación, tus sueños te harán volver con esa persona... Como si la distancia y el tiempo no fueran más que palabras en un texto. Y entonces, tu pequeña amiga, la mente, te hace la peor jugarreta sin avisarte: te imagina volviendo, o divaga entre planes para verla, impresionarla, atraerla, tenerla entre tus brazos...

Es algo muy delicado, que no se piensa, que no se percibe ni se pretende conseguir, es algo que surge cuando en un momento de tu vida, en la calle, en el instituto o donde sea, volteas la cabeza y, sin haberlo premeditado antes, vuestras miradas no se cruzan, sino que chocan, se golpean, se conectan... Es en ese momento, en esa décima de segundo en la que tu mente, nuestra pequeña amiga que no es más que nuestro lado más ingenuo y puro, te dice: es ella, corre.


Y tú, querida compañera de sueños, ¿cuándo dejarás de atosigarme?
¿Cuándo dejarás que respire tranquilo, que sea libre, que ame de nuevo?

¿Te irás por tu cuenta? ¿O tendré, yo, que separarme de tus caricias primero?
¿O tan solo esperamos a que el otro haga su apuesta o a que pase el juego?

Aun no sé a que juegas, si a omitir mis caricias o a fingir que te dejas...
Solo deseaba vivir a tu vera, tras tu oreja, para siempre, hasta cambiar de era.


DM

Un comienzo

Primera entrada del blog. No creo hacerlo muy complicado en el futuro, aunque ni yo lo sé. Como todo en la vida, sabemos cómo empieza, pero no cómo acaba. Supongo que serán entradas cortas, nunca he sido de escribir parrafacos. Ante todo, claridad en la exposición de los temas, si quiero que se entienda. Pero si hay algo que relacione todos las entradas que vaya a hacer, será la reflexión de cómo son las personas en realidad: ¿lo que aparentan ser? ¿lo que son cuando piensan por sí mismos? ¿lo que quieren ser? ¿lo que son en sueños? Lo veremos.

DM.